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Delfín mular
Tursiops truncatus

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Descripción

Delfín mular (Tursiops truncatus)
El mayor de los delfines ibéricos sobrepasa los cuatro metros de longitud y, aunque, en el Mediterráneo, apenas supera los tres metros y medio, en algunas rías gallegas se han hallado ejemplares, llamados arroaces, de casi cinco metros.

El delfín mular tiene una gran variabilidad en lo que se refiere a tamaño, forma y color, según la región geográfica en la que vive; de hecho, es probable que incluya varias especies distintas. Miden entre 1,5 y 4 metros, y su peso oscila entre 130 y 300 Kg. Es posible distinguir dos variedades principales: una pequeña, que vive más cerca de la costa, y una grande, más robusta, que vive por lo general lejos de ella. Ambas tienen un color bastante complejo aunque, según la incidencia de la luz, la coloración puede parecer un gris uniforme, bastante apagado. Por debajo el delfín mular es blanco con tonalidades rosadas.

En algunos individuos aparecen manchas oscuras en el vientre o pálidas en el hocico, o bien líneas claras en el dorso y los costados.

No existen diferencias reseñables entre hembras y machos, aunque el macho alcanza mayores proporciones.

Hábitat y distribución

Muchos ejemplares ocupan las aguas costeras y penetran con frecuencia en los ríos a través de los grandes estuarios. Otros individuos viven en aguas más abiertas y oceánicas.

Abunda en casi todas las costas españolas, tanto en las de la Península como en las de las Islas Baleares. En aguas penínsulares es una especie costera, relacionada con las actividades humanas.

Antes más numeroso, hoy, las poblaciones son, en general, pequeñas y, a veces, muy fragmentadas. Se encuentra en grupos de ocho a treinta ejemplares, si bien, en Galicia, llegan a concentrarse varios cientos.

Es el delfín más común en los acuarios debido a su fácil adaptación a la vida en cautividad.

La acción directa e indirecta del hombre es su peor enemigo: caza, capturas accidentales y contaminación del agua.

Reproducción

Viendo la región ventral de los delfines podemos comprobar el sexo del animal. Los machos tienen dos aberturas longitudinales siendo la más cercana a la cola el ano y la siguiente la cavidad genital. Las hembras tienen las mismas aberturas pero están más cercanas entre sí, prácticamente no se aprecia distanciamiento alguno, y a cada lado de la cavidad genital podemos ver dos pequeños pliegues que son donde se ocultan las mamas.

La fecha de inicio de la época reproductora varía de unas regiones a otras, aunque en primavera se dan picos más altos.

El acoplamiento se realiza cuando el delfín macho curva su cola bajo el vientre de la hembra, introduciendo su sexo en la cavidad genital de ella. Es fácil encontrar en éstos animales pequeñas cicatrices producidas por los roces en los momentos de juego amoroso, siendo algunas de estas mordidas muy características.

Las crías nacen en verano, tras doce meses de gestación, con cerca de un metro de longitud y entre 10 y 15 kg. La pigmentación es muy diversa, yendo del color plateado con motas hasta casi completamente negros.

Durante el parto las demás hembras permanecen cerca y pendientes de todo movimiento, prestas a dar su ayuda si fuera necesario; a estas acuáticas comadronas se las denomina tías. El cordón umbilical se rompe al acabar el parto y la recién nacida criatura será ayudada por su madre y otras hembras a ganar la superficie para poder realizar sus primeras inspiraciones. Durante una semana será seguida muy de cerca por su madre, al objeto de evitar cualquier posibilidad de accidente.

El pequeño delfín es amamantado durante 20 meses. Conseguirá su leche presionando las cavidades donde se encuentran las mamas, provocando las terminales nerviosas para que se envíe un chorro de leche materna dentro de la boca del pequeño delfín.

Después de 6 ó 7 meses la cría alterna su amamantamiento con los primeros bocados. Una vez destetado, continúa al lado de la madre, quien le enseña las técnicas para la búsqueda del alimento. Hasta los dos años de edad no tendrá independencia, estando siempre en ese período bajo la vigilancia de su madre.

Los machos alcanzan la madurez sexual a los 12 ó 13 años y las hembras a los 6 ó 7.

Alimentación y costumbres

Tienen numerosos dientes en mandíbula superior e inferior, pero no son utilizados para masticar. Sujetan y tragan su alimento entero.

Posee una dieta muy variada: merluzas, besugos, caballas, pulpos, calamares y gambas, entre otros muchos animales marinos. Nada al lado de los barcos a la espera de los desperdicios de la pesca.

El delfín mular tiene un comportamiento muy gregario. Forma grandes grupos compuestos en su mayoría por individuos de su misma especie. En ocasiones, determinados ejemplares se separan del resto y nadan solitariamente. Estos delfines llegan a tolerar la compañía humana.

Pueden alcanzar velocidades impresionantes hasta 50 Km/hora y una velocidad "crucero" de 25 a 30 Km/hora. Son excelentes nadadores y buceadores; llegan a bajar más de doscientos metros pero normalmente no sobrepasan los treinta. El tiempo de apnea depende de la actividad que esté realizando pero pueden llegar a los 20 minutos en un estado de relajación total.

Duermen de tres a cuatro horas en un ciclo diario, normalmente de noche, mostrando una continua actividad en el resto del período, ya sea jugando, cazando o simplemente desplazándose de un lugar a otro. Son tremendamente solidarios, y no suelen abandonar a un compañero herido o enfermo; en caso de ataque de un depredador mayor, dispondrán tácticas defensivas en equipo para evitar tal agresión.

Podemos observar la situación de los ojos en la cara de los delfines, ambos están a uno y otro lado de la cara lo que les impide ver de frente, en el agua, a partir de 60 metros carecemos de luz. Estos increíbles cetáceos utilizan una técnica de sonar para poder "ver" a través de sus oídos. Continuamente están emitiendo sonidos, sonidos de alta frecuencia, si el sonido choca contra un objeto, grupo de peces, etc., éste rebotará y será captado por el sistema auditivo del delfín, según la dirección y potencia de éstas señales, sabrá si se trata de una roca, una embarcación, o un apetitoso cardumen de sardinas.

El sistema de comunicación de estos animales, es realmente complejo. La emisión de sonidos, también llamados "clics", se mueven entre una banda de 18000 a 150000 Hertzios, con una media de 30 clics por segundo, pudiendo llegar alcanzar mas de mil; mientras el sonido devuelto sea más agudo, la imagen será mas clara. Los clics provienen de unas bolsas de aire situadas bajo el espiráculo y son el resultado de vibraciones de los bordes de su orificio nasal. Un órgano llamado melón formado por una grasa semi-líquida es el encargado de emitir estos sonidos hacia delante, a modo de proyector; así mismo las resonancias recibidas son conducidas hasta el oído interno a través de un canal aceitoso situado en la mandíbula inferior, y de ahí al cerebro medio inferior y cortex cerebral, donde se interpretará la información.

Estos animales utilizan este sistema de comunicación, no sólo para cazar sino también para conocer a sus congéneres, detectar depredadores, orientarse en el mar, etc. Pese a que cada vez se tiene más claro el funcionamiento del "sonar", todavía hay investigadores y trabajos a efectos conocer más el sistema de captación y emisión de estos sonidos.

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