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Alondra común
Alauda arvensis

por Cristian Pérez-Granados

Descripción

Alondra común (Alauda arvensis)
La alondra común, Alauda arvensis, fue descrita por Linnaeus en 1758. Es un ave común, ampliamente distribuida por Eurasia. En la península Ibérica podemos encontrar dos subespecies: cantarella, distribuida por el cuadrante NE, y sierrae, que se distribuye por el resto del territorio.

La alondra común posee una longitud entre 16 y 18 centímetros, presentando ambos sexos un plumaje similar, pudiendo separarse por medidas biométricas, siendo los machos de mayor tamaño. El plumaje es críptico con el medio que le rodea, predominantemente de color marrón, como el resto de los aláudidos ibéricos, y al igual que la alondra ricotí, presenta las plumas rectrices externas de color blanco, diferenciándose de esta por tener un pico más corto y recto, así como un comportamiento menos esquivo.

Su canto se concentra durante los primeros minutos tras salir el sol, realizando magníficos cantos en vuelo, a alturas entre los 30 y 100 metros, pudiendo estar cantando durante más de 30 minutos sin parar. Es mundialmente conocida por su capacidad de canto.

Hábitat y distribución

Habita principalmente en los pisos supra, oro y crioromediterráneo, sobre los páramos y pastizales montañosos, siendo propio de zonas desarboladas abiertas, sobre cultivos, pastizales y matorrales, conociéndose poblaciones por encima de los 3.000 metros en Sierra Nevada.

Es una especie migradora parcial, donde las poblaciones del sur de Europa no realizan migraciones, mientras las poblaciones más norteñas poseen sus cuarteles de invernada en el oeste y sur de Europa, norte de África, Oriente Medio, India y China.

Es una especie abundante, cuya población reproductora en España se estima entre 2 y 6 millones de parejas. No obstante, la población europea e ibérica de esta especie se encuentra en franca regresión, debido a factores como la intensificación agrícola, concentración parcelaria, eliminación de linderos, y al uso de cereales de ciclo corto y de insecticidas. Otras amenazas que se ciernen sobre la especie son las reforestaciones, la roturación de eriales y pastizales y nuevos planes de regadíos e infraestructuras.

Reproducción

Nido de alondra común con una puesta
Las hembras de alondra común construyen los nidos en el suelo, generalmente con orientación norte, protegiendo a los pollos del calor de las horas centrales del día, debido a la protección que les da el matorral.

El celo comienza en los meses de marzo-abril, y las primeras puestas tienen lugar durante el mes de abril, pudiendo prolongarse hasta julio. Generalmente, ponen entre 4 y 5 huevos, que incuban durante 12 días, requiriendo 8 días los pollos para abandonar el nido, mismo periodo que el de otros aláudidos ibéricos.

Alimentación y costumbres

La dieta de la alondra común es bastante variada, variando entre la época reproductora e invernal, con el fin de aprovechar la mayor disponibilidad de ciertos tipos de presas o semillas. En la época reproductora, los invertebrados configuran una alta proporción de la dieta de los adultos y prácticamente la totalidad de la dieta de los pollos, destacando la ingesta de los escarabajos de las familias Curculionidae, Carabidae y Chrysomelidae. Durante el otoño, domina la materia verde y las semillas (72,1%), aunque la proporción de artrópodos es también elevada (37,9%), predominando las hormigas (80,6%) y los curculiónidos (12,2%).

Sin embargo, en invierno esta dieta pasa a ser especialmente vegetariana, tomando cierto número de pequeñas piedras (gastrolitos) para facilitar la digestión de dicha materia vegetal. En esta época, pasan la mayor parte del día buscando comida, habiéndose encontrado en el paleártico occidental comiendo hojas y semillas de ortigas, plantas del género Polygonum, Chenopodium, Rumex y Veronica, crucíferas, ranúnculos, amapolas, fumarias, violetas, flores de guisante, muraje (Anagallis arvensis), borraja (Borago officinalis), flores bilabiadas y fruta caída, además de hojas de diversos cultivos como trigo, colza, trébol, col o remolacha forrajera, a la cual incluso pueden llegar a causar ciertos daños agrícolas.

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