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Abeja ibérica
Apis mellifera iberiensis

Características

 Abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis)
Foto: Andreas Trepte en Wikipedia
Abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis)

La abeja ibérica es una subespecie de la abeja melífera occidental (Apis mellifera) que habita en la Península Ibérica. Esta subespecie, que fue reconocida en 1999, es de gran importancia tanto ecológica como económica, ya que desempeña un papel crucial en la polinización de cultivos y en la producción de miel.

Las abejas ibéricas son generalmente de tamaño mediano, con una longitud que oscila entre 12 y 15 milímetros. Tienen una coloración variable, aunque predominan los tonos oscuros con bandas amarillas en el abdomen. Esta coloración puede variar ligeramente dependiendo de la región específica en la que se encuentren.

Son conocidas por su actitud defensiva, especialmente cuando se sienten amenazadas. Esta característica las hace más resistentes a depredadores y parásitos, como la varroa, un ácaro que afecta gravemente a las colonias de abejas.

Hábitat

 Abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis)
Foto: Waugsberg en Wikipedia
Abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis)

La abeja ibérica se encuentra ampliamente distribuida por toda la península, desde las regiones costeras hasta las zonas del interior. Prefiere áreas con una rica diversidad de flora, lo que le proporciona una abundante fuente de néctar y polen. En España y Portugal, es común encontrarla en bosques, dehesas, zonas agrícolas y áreas montañosas.

En las Islas Baleares, la abeja ibérica también está presente, aunque su distribución puede ser más limitada debido a la insularidad y a las características específicas de cada isla. En las Islas Canarias, la presencia de la abeja ibérica es menos común y está más localizada. Sin embargo, en algunas islas como Tenerife y Gran Canaria, se pueden encontrar colonias de esta subespecie, especialmente en áreas con una rica biodiversidad y una menor intervención humana.

Reproducción

 Abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis)
Foto: Waugsberg en Wikipedia
Abeja ibérica (Apis mellifera iberiensis)

Dentro de una colonia de abejas se encuentran tres diferentes tipos de individuos, que llevan a cabo funciones distintas durante el ciclo reproductivo:

La reproducción de la abeja ibérica sigue un proceso similar al de otras subespecies de abejas melíferas, aunque con algunas particularidades adaptadas a su entorno.

La enjambrazón es el proceso mediante el cual una colonia de abejas se divide para formar una nueva colonia. Esto ocurre generalmente en primavera, cuando las condiciones ambientales son favorables y hay abundancia de flores. Durante la enjambrazón, la reina madre abandona la colmena junto con un grupo de obreras para establecer una nueva colonia en otro lugar.

Antes de la enjambrazón, las obreras seleccionan varias larvas jóvenes y las alimentan con jalea real, una sustancia rica en nutrientes que permite el desarrollo de una nueva reina. Estas larvas se desarrollan en celdas reales, que son más grandes que las celdas normales de cría.

Las nuevas reinas, una vez desarrolladas, abandonan la colmena para realizar el vuelo nupcial, durante el cual se aparean con varios zánganos (machos) en pleno vuelo. Este comportamiento asegura la diversidad genética de la colonia.

Después del apareamiento, la nueva reina regresa a la colmena y, tras un período de maduración, comienza a poner huevos. Si la enjambrazón ha tenido éxito, la nueva colonia se establecerá en un nuevo lugar y comenzará a crecer y desarrollarse.

Alimentación y costumbres

Las abejas ibéricas se alimentan principalmente de néctar y polen, que obtienen de una amplia variedad de plantas florales. En la Península Ibérica, la diversidad de flora es muy alta, lo que proporciona a estas abejas una dieta variada y rica en nutrientes. Algunas de las plantas más importantes para su alimentación incluyen el romero, el tomillo, la lavanda y diversas especies de árboles frutales.

Las obreras son las encargadas de recolectar el néctar y el polen. Durante sus vuelos de forrajeo, pueden visitar cientos de flores y recorrer distancias considerables desde la colmena. Utilizan su lengua (probóscide) para extraer el néctar de las flores y sus patas traseras, equipadas con estructuras especiales llamadas corbículas, para transportar el polen.

La abeja ibérica es una especie altamente social, con una organización compleja y jerarquizada dentro de la colmena. Las colonias están compuestas por una reina, zánganos y obreras, cada uno con roles y funciones específicas tal como se contó anteriormente.

Las abejas utilizan un sofisticado sistema de comunicación basado en feromonas y en el famoso «baile de las abejas». Este baile, descrito por el etólogo Karl von Frisch, permite a las obreras indicar a sus compañeras la ubicación de fuentes de alimento, agua o nuevos lugares para establecer la colmena.

Curiosidades

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